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19-10-2025 | Bodegas | 0 Comentarios

Historia y modernidad en Osborne

Aunque Osborne no necesita presentación cada visita deja un aroma especial a historia y a vinos con solera. Una historia llena de proyectos empresariales, lazos familiares, crecimiento.

Ya en la sagrada penumbra de la bodega de Mora y bajo su aroma poderoso y sugerente, las botas originarias, Duff Gordon y Osborne, con sus escudos y sus dimensiones fuera de lo normal marcan el espacio bodeguero, lo lideran, dejan su impronta.

Osborne se distingue, en el ámbito bodeguero, por sus vinos viejos. Conviene fijarse en sus marcas. Nombres misteriosos que tienen una historia detrás y que dan una idea del pasado de la bodega. Solera India, un mediun, que nace de las “soleras destinadas a los embarques para la misión diplomática de la corona española en las antiguas Indias se lee en su bota más emblemática. O Solera AOS, el acrónimo de Antonio Osborne Solera, de 1903, un homenaje de Tomás Osborne al nacimiento de su hijo Antonio en 1903, y que atesora una vejez media de 25 años. BC 200, otro médium. Inicialmente se llamó ABC, contaba con 200 botas y tenía tres subsoleras, una de las cuales, la A, se envió “a la corte imperial de San Petesburgo, alrededor de 1888”; “el favor de los zares” subtitulan en su definición. Y así el ABC se quedó en BC200. Por fin, el misterioso PΔP. Misterioso como el Palo Cortado que representa. P de Palo Cortado, P de El Puerto de Santa María y el Δ del triángulo mágico Jerez-El Puerto-Sanlúcar. Un palo cortado nacido por azar en unas botas destinadas a Inglaterra hace más de cien años, allá por 1921. 

Marcas nacidas de la tradición y que sin embargo incorporan algo tan demandado en la actualidad, y con razón, como es tener una historia detrás, algo que contar o como se suele decir ahora, un relato. Historias sugerentes que estimulan la imaginación. Y Osborne las tiene en cantidad y calidad, muy particulares y sólidamente enraizadas en el tiempo.

La tradición se da la mano en Osborne con la modernidad. Como en el espacio expositivo Toro Gallery, toda una experiencia sobre la repercusión, en sus múltiples dimensiones, que la unión de bodega y diseño —otro toque de modernidad bien entendida—, en este caso el Toro de Osborne de Manuel Prieto, ha tenido y tiene. O en el restaurante Toro Tapa, una integración elegante, bella, de la gastronomía con los espacios góticos de las catedrales del vino y el magnífico paseo ajardinado que da entrada a la bodega, y en el que comimos como colofón a la visita. Toda una invitación para volver a visitar Osborne.  

Joaquín Moreno Marchal

—Junta Directiva del Ateneo del Vino—

Documentos adjuntos: 
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